De donde nos ven

Conmemoración de los 200 años de la Revolución de Mayo

El Rotary Club de Belgrano, en su espacio mensual para oradores invitados y en conmemoración del “Bicentenario de la Revolución de Mayo”, recibió la visita de Diego Saavedra, descendiente chozno por línea directa de Cornelio Saavedra, Presidente de la Primera Junta de mayo, que nos habló de su antepasado en la Revolución de mayo.

Fue presentado por el Presidente del Club Roberto Quiroga, quien expuso un breve curriculum vitae del orador:
“Diego Saavedra nació en Buenos Aires hace 80 años, está casado y tiene cuatro hijos.
Cursó sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas de Buenos Aires
En marzo de 1953 se recibió de Licenciado en Química, en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
En octubre del año 1956 obtuvo el Doctorado en Química.
Desarrolló su actividad profesional en empresas industriales como CIBA, Gillette e Hileret.. En esta última se desempeñó como part time, desarrollando simultáneamente tareas de asesoramiento en temas de Medio Ambiente, asociado a una empresa consultora..
Durante 22 años trabajó como Perito Químico en la Justicia, en Fueros Nacionales y en la Suprema Corte de Justicia.
Actualmente continúa desempeñándose como Perito en cuestiones ambientales y en tareas de asesoramiento.
Es Secretario de la Asociación de descendientes de “Fundadores de la Patria” ya que es chozno (5ta generación directa) del Coronel Cornelio Judas Tadeo de Saavedra.”

El orador en una apretada síntesis recorrió los aspectos mas saliente y conocidos de la decisiva participación de su antepasado en las invasiones inglesas y en el desenlace de la Revolución de Mayo, pero también habló sobre algunos aspectos pocos conocidos de la vida del prócer que agiganta su imagen patriota por las penurias que debió sortear en una agitada vida posterior a los hechos de mayo y hasta su fallecimiento.
Por su moderada postura revolucionaria, cuando la Primera Junta y la Junta Grande se disolvieron, fue víctima de intrigas políticas internas, persecuciones, destituciones, amenazas de muerte, juicios y ostracismo que lo obligó a buscar refugios en el interior de nuestro país, en Montevideo y en Chile, hasta que por mediación de su esposa ante el Grl. San Martín, Gobernador de Cuyo, obtuvo un salvoconducto para instalarse en la ciudad de San Juan.
Casi al final de su vida y después de juicios políticos reiterados a los que él siempre se presentó voluntariamente, recibió por fin el reconocimiento y devolución de su grado de Brigadier General, pero nunca se le efectivizó el reintegro de sus sueldos atrasados de más de 10 años que le fueran otorgados con justicia, los que él tampoco reclamó y a pesar de ello siguió cumpliendo servicio militares al país hasta su retiro definitivo por su avanzada edad. Falleció como todos nuestros grandes próceres, olvidado y en una austera situación económica en Buenos Aires, el 29 de marzo de 1829 en medio de una incipiente Argentina ocupada en plena luchas interna.

Diego Saavedra

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